Cuando el dolor te reta en duelo

Permíteme que te comparta mi visión sobre el dolor y el duelo a la que he llamado cuando el dolor te reta en duelo.  ¿Qué te parece si empezamos a definir dolor y duelo según la RAE? Resumiendo sería algo así como…
  1. Dolor: Definido como sentimiento de pena y congoja asociado a la palabra doler, del latín dolere que significa mover.
  2. Duelo: Proviene del latín duellum, que significa combate entre dos  partes consecuencia de un desafío.
¿Qué te parece si ahora unimos las dos definiciones? Nos puede quedar sobre la mesa algo así como… El dolor nos causa pena y congoja y nos mueve a sentirnos retados a un duelo entre dos opciones. ¿Se te ocurre cuales pueden ser esas dos opciones? ¿Qué tal si…probamos con estas dos?
  • OPCIÓN 1: Quejarme posicionándome en víctima de mi propio dolor y culpar a los demás, a Dios, a las circunstancias, a la Vida…
  • OPCIÓN 2: Darme cuenta de que soy actor de mi vida, de que puedo retomar las riendas de nuevo, reparar el dolor para renacer y poner en acción mi máximo potencial.
Si te parece demasiado teórico, permíteme que ponga un ejemplo: Imagínate que vas en un coche conduciendo y empiezas a distraerte mirando por la ventana, viendo el paisaje, o quizás te sumerges en tus pensamientos revisando lo que has hecho, lo que no, lo que te han dicho…y de repente, aparentemente sin motivo, se para el coche en medio de la carretera. ¿Qué haces? Quizás vuelves a mirar el volante o a la carretera o puede que mires el estado del coche y finalmente puede que te des cuenta de que…no hay gasolina. En ese momento el dolor empieza a doler y te devuelve al instante presente retándote en duelo a escoger entre 2 opciones.
  • OPCIÓN 1: Quejarte y lamentarte de ese maldito coche, de tus hijos que lo cogieron y no repusieron la gasolina, de la carretera en mal estado, de que llegarás tarde y no te van a esperar…
En esta primera opción probablemente puedas seguir estancado durante un tiempo, contraído e inmóvil.
  • OPCIÓN 2: Puedes tomar acción,  por ejemplo bajar del coche, coger una botella e ir a buscar gasolina o llamar por teléfono para pedir ayuda,  llenar el depósito y cuando regreses a casa expresar que  todo aquel que coja tu coche deberá devolverlo con gasolina. O puedes también agradecer al coche, a Dios, a las personas que no han repuesto la gasolina… la experiencia que te han brindado haciéndote aterrizar, invitándote a retomar la conexión con tu presente y con tu capacidad de acción y de expansión.
¿Cómo lo ves ahora? Permíteme que te comparta mi visión. Entre estas dos opciones tu decisión es la clave para poder continuar tu viaje y avanzar en presente,  o estancarte en el pasado durante un largo período de tiempo dolido y doliendo. Tu decisión cimenta tu ruta. Si todo lo que lees te está molestando, o no te encaja para nada, o simplemente te encanta, prueba a continuar y a retar en duelo tus creencias limitantes sobre el dolor y  el duelo y refresca y redefine tus pensamientos. Puede que quizás el dolor te ha retado en duelo de distintas formas, ¿sabes? A mi sí, y lo sigue haciendo dado que necesito crecer, madurar, avanzar, explorar mi máximo potencial y salir de mi zona cómoda. Y aunque a veces tardo en tomar una decisión y abrazar a una de las  dos opciones, sí sé cuál de ellas es la que me hace estar en presente y sanar mis falsas creencias sobre el dolor y el duelo. Si en estos momentos sientes que el dolor te reta en duelo porque no te han llamado para ese deseado trabajo, porque  te ha dejado tu pareja y no te lo esperabas, porque ha fallecido alguien muy amado, porque has enfermado, porque no te están saliendo las cosas como esperas… Permíteme que te recuerde que siempre y en cualquier momento puedes decidir entre dos opciones:
  • OPCIÓN 1: Seguir estancado, contraído, encorsetado en la queja y en la culpa y continuar doliéndote y doliendo.
  • OPCIÓN 2: Agradecer la experiencia, tomar el aprendizaje y subir a tu coche para continuar tu camino con la gasolina necesaria  y tus manos firmes en el volante rumbo a tu expansión.
Tu decisión cimenta tu ruta. Te deseo una decisión sanadora. Gracias por tu presencia, tu tiempo y atención. mireiaadelantado

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