Hace unas semanas el Universo me invitó a reflexionar que era lo que quería trabajar en mí. Siento que para mí es importante en estos momentos profundizar en la soberbia porque justamente es algo que me molesta mucho de los demás…

Después de esta invitación pasaron las semanas y parecía que nada ocurría, sin embargo hace unos días han empezado a ocurrir cosas a mi alrededor.  Una serie de desencuentros entre personas que sienten que tienen la razón y  que por lo tanto dan por supuesto que los demás no la tienen. He observado esas situaciones y las reacciones de las personas con cierta distancia, hasta que ayer un maestro vino a mostrarme la soberbia en mí en todo su esplendor. Aprovecho este momento para agradecerle su labor y decirle que siento no haberle tratado con amor, estoy en ello.

La cosa fue la siguiente, ayer en el parque un conocido empezó a hablar de los niños y de la educación de una forma que me removió, y aunque durante la conversación procuraba aportar mi visión y no negar la suya…ante su aparente omnipotencia acabé sintiéndome incómoda y reaccioné. La última frase que pronuncié me hizo parar en seco y reflexionar, le dije «pareces Dios.»

Esta frase retumbó en mi cabeza durante horas y en cuanto encontré la ocasión, me retiré a meditar. Me dí cuenta de que durante la conversación no vi a Dios ni en él ni en mí y aunque no me gustó mi actitud, si sentí gratitud por la clase magistral y mi predisposición a profundizar en la soberbia en mí. Después de meditar dibujé la soberbia, dibujo que acompaña este post. Y hoy la escucho en mí sin esconderme, en un ejercicio de sanación, en el texto que comparto a continuación.

«Hoy la soberbia me dice que puede ayudarme a ver lo que yo no veo, que puede hacer que yo sea feliz, que ella sabe por dónde es, que me hará triunfar y ser visible ante los demás, que da fe de ello. Parece convincente, segura de sí misma. Parece conocerme mejor que yo y saber lo que es mejor para mí. Cerca de ella me siento protegida, como si yo dejara de existir y ella llevara las riendas. Me dice con quien juntarme y con quien no, lo que debo hacer y decir. Me dice que ella es la única voz que existe, que todo lo demás es iluso, ilusorio. Y yo me lo creo, y entonces empiezo a tratar a los demás de la misma forma, como si no existiesen y yo supiera lo que es mejor para ellos. !Pobrecitos, que harían sin mí! Y en mis pensamientos hablo de que este mundo necesita más personas como yo, más discípulos de la soberbia. Me digo que el mundo sería mucho mejor así y asau, está claro.

Tengo la certeza de que este debería ir a terapia, el otro no debería  salir de casa, el de mas allá debería escuchar más a su corazón….!Es tan sencillo ver a través de los ojos de soberbia! !Cuanta gente está equivocada! En general la gente no tiene ni idea de la vida, yo sí, la soberbia me ha entrenado para ello. Con lo mal que están las cosas se necesita más gente como yo, entrenada para triunfar y ayudar a los demás. Solo así irán bien las cosas.

Este no sabe, el otro tampoco….!pobres humanos! Para eso estoy yo, la gente como yo sembraremos paz y amor de la única manera que existe, ganando la batalla. Teniendo éxito. Los perdedores, los mediocres y los malos deberán vivir aislados del resto de la sociedad y dejar de vivir del cuento. Yo daría unas cuantas tortas a los malcriados y unas cuantas clases de autoridad a los padres, eso es lo que hace falta.

Mientras la soberbia habla a través de mi, me abraza tan fuerte que empiezo a sentir que me falta el aire… ella me dice… !que bien estás aquí!….pero  por primera vez no coincido con ella. Me doy cuenta de aquellos a los que estoy apretando con mis propios brazos. Asustada los suelto, y entonces empiezo a respirar, a sentir de nuevo el aire en mis pulmones, el oxígeno en mi corazón…

Una mariposa vuela y en ella me veo por primera vez…desnuda, sin miedo.»

Siento no haber amado la oportunidad de amar la soberbia en el momento que se me brindó, la amo hoy, en presente. Ahora me siento ligera, más consciente, más amiga. Siento gratitud y con alegría continuo la expedición SOBERBIA compartiendo mi experiencia.

Gratitud infinita a todo y a tod@s Uno.

Mireia

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10 comentarios en “LA SOBERBIA”

  1. A veces vemos las cosas como el agua embotellada, estamos acostumbrados a etiquetarla o a ver etiquetas en ella.
    La conservamos en el envase de «es así «,
    Así desvirtuamos el agua, sin ni siquiera saborearla o sin sentir su frescor en la cara, e incluso más complicado sentirnos aunados en ella, aunque seamos 70% agua.
    Ni tampoco dejándole libre ni cambiar, es decir así como nos tratamos muchas veces a uno mismo.

    1. Mireia Adelantado

      Gracias por compartir tu visión Ismael…me mace que ¿que tal si desembotellamos y nosdesetiquetamos y…fluimos🥰?
      Abrazo grande🤗

  2. Gracias por compartir tu experiencia y tu expresión de la soberbia. Siento que es un espejo en el que muchos nos podemos mirar.

    A menudo la soberbia que anida en nosotros y no nos permite ver lo soberbios que somos en ocasiones.

    Reconocer la soberbia en nosotros es un buen ejercicio de humildad

    🙏

    1. Mireia Adelantado

      Gracias Jesús Luis para mi ha sido un gran ejercicio de conexión conmigo y sobretodo un baño de humildad. Gracias por compartir tu sentir y por estar tan tan cerquita😘

  3. Me parece maravilloso que compartáis vuestras experiencias. Muchas veces estamos en la misma situación pero no somos conscientes, hasta que alguien lo expresa y te das cuenta que tu puedes estar haciendo lo mismo.
    Gracias por enseñarnos a ver la realidad

    1. Mireia Adelantado

      Gracias Inma por compartir, como dices yo también siento que cuando alguien comparte su experiencia algo se abre en mi.
      Un abrazo grande🥰

  4. Agradezco que hayas dado la palabra a la soberbia y expresarse tan claramente!!!
    Pues ahora reconozco que algo de eso, también está en mí y no lo había visto!
    Gracias 🙏

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