NAVIDAD: HOLLÍN Y BELLEZA.

“…mirar al mundo,
a través de ti, puro,
de hollín o de belleza,
como lo invente el día…”
         PEDRO SALINAS

Caminamos juntos hacia el período Navideño, cada uno con nuestras tradiciones y formas de entenderlo. Todas ellas conviven en la amada Tierra que las acoge por igual.

Mi sentir es que la Tierra nos brinda la Navidad en su latido de vida a cada instante, no solo en estas fechas, y que nuestra respiración nos lo recuerda. A la vez siento que en estas fechas, la Navidad, con su sonido de cascabeles, nos invita a celebrar la unión entre consciente e inconsciente.

En mi caso para celebrar la unión, me nace compartir con tod@s la transcripción del acompañamiento canalizado fruto de una sesión grupal, que en este caso hice conmigo misma, para tod@s.

Al compartir celebro que soy parte de la Tierra, de tu vida, de nuestras vidas, como canal de acompañamiento. Te invito a que no trates de entender lo que lees si no que te permitas viajar a través de la simbología a la que nos transporta la magia del acompañamiento canalizado.

En cada acompañamiento, como en mi día a día, nunca sé que es lo que va a brotar. Te invito a que te regales un momento y un espacio presente para no saber qué va a brotar, para escuchar, para dejar aparecer…ya sea leyendo el texto o porqué si…

“Me veo cubierta totalmente de agua y oigo:

– Ahógate y pierde el control, confía.

Al acto siento como una fuerza me absorbe hacia abajo, como cuando Alicia en el país maravillas cae por el agujero de la madriguera… y en mi caso aparece un conejo con una chistera que me dice:

– Metete dentro de la chistera y dime:

– ¿Estas mejor dentro de la chistera o fuera de la chistera? ¿Dentro de la chistera o fuera de la chistera?

Yo siento que cuando me meto en la chistera lo veo todo más oscuro y fuera de la chistera veo más luz …

El conejo repite:

– ¿Dónde quieres estar, dentro de la chistera o fuera de chistera?

Entonces me doy cuenta de que fuera de la chistera hay mucho ruido y que dentro de la chistera no hay tanto ruido.

El conejo me dice:

– El horror, lo oscuro, es una bendición porque nos conecta con la verdad. Detrás de cada lágrima de ese horror hay un «desvelo», de sacar un velo.

¿Cuántas personas a las que has conocido y con las que has tenido relación han fallecido?

Le respondo que bastantes.

El conejo sigue:

– ¿Y esas muertes dónde te han llevado, a estar desconectada de ti o conectada contigo?

Yo siento que esas muertes me llevan a profundizar dentro de mí.

Ahora, dentro de la chistera siento mi respiración, como cuando estás dentro del agua y oyes tu respiración. Y dentro de mi respiración siento… que los que están muertos, no están muertos. Siento su energía.

Aquí, dentro de la chistera hay como un fuego, un fueguito.

El conejo añade:

– Ese fuego vive la soledad como presencia, no como ausencia.

A mí esta chistera me recuerda a la noche. En la noche hay luz y oscuridad a la vez, todo convive, coexiste. Solo sintiendo que todo está unido, oscuridad y luz,  y que no hay separación ni distinción, puedo sentir serenidad.

En ese fuego.

En esa noche.

En esa soledad como presencia, veo unas lucecitas como si fueran las luciérnagas, como hadas. Es el mundo sutil que me dice:

– Tienes que ir a dentro para conectar con nosotros, no puedes estar mirando fuera. Lo humano no es la solución para lo humano. Sepárate de lo humano para contribuir en la humanidad. Nosotros te, os acompañamos.

Ahora siento que en realidad no hay diferencia entre la noche y el día, siento como si pudiera flotar en la noche, como Papá Noel volando.

Lo sutil me pregunta:

– El que necesita el día para Ser, ¿Qué hace durante la noche? ¿Tiembla?

Entonces veo que la magia crece en la oscuridad, como la semilla, para ver la luz. En ese momento veo un cubo de basura y me veo sacando bolsas de basura. Me invitan a abrir una bolsa de basura que estaba en una casa.

Lo sutil habla:

– Lo que desechamos habla de nosotros también.

Claro, pienso, como en las películas que los detectives abren las bolsas de basura y ven lo que han comido, lo que ha pasado…esa basura habla de las vidas de las personas. Esa basura tiene mucha vidilla. Esa basura no es una carga, habla. Habla de como vivimos nuestra vida, de que hacemos con las cosas.

Entonces me doy cuenta de que yo puedo ver la basura que desechan las personas… y que puedo juzgar esa basura: que si huele mal, que si está podrida, que si es una mierda, etc… O puedo aprender de todo lo que me muestra esa basura y experimentar que no huele mal, que huele de otra forma.

Puedo ver en el horror el amor.

Lo sutil habla:

– Tómalo.

Veo de nuevo a Papá Noel, y al verlo,puedo ver el regalo de ver en la noche lo que otros no ven. Y me doy cuenta de que el carbón que a veces nos trae es oscuro y dulce a la vez.

Papá Noel entra en las casas de la gente por la chimenea, por lo oscuro, por el hollín. Entra en todas las casas, no hace diferencias.

Lo sutil me recuerda de nuevo que tengo la capacidad de entrar en todas las casas como Papá Noel, que la tome de una vez. Y me rio de mi testarudez.…

Lo sutil me pregunta:

– ¿ Porqué crees que papa Noel no entra por la puerta? ¿Crees que no puede entrar por la puerta?

Pues no lo había pensado. Entra por la chimenea, por el hollín y no se mancha, sigue con sus barbas blancas. Muestra el regalo de pasar por el hollín sin quedarse enganchado.

– Haz como Papá Noel – me dice lo sutil.

Cuanta simbología hay en la historia de Papá Noel que no había visto, me digo a mí misma.

Para llegar al corazón de las personas, para dar luz a ese regalo, papa Noel pasa por todo el hollín, la mierda, los desechos… de esas personas. Y sale impoluto porque no ve que eso sea asqueroso. Y por ello da a luz al regalo.

Ahora veo la chimenea como lo no convencional y la puerta como lo convencional. Entramos por la puerta de las casas y por la chimenea sale el humo, la porquería…

Sin embargo, podemos entrar por la chimenea de lo no convencional atravesando el hollín y regresar impolutos al regalo de nuestro corazón.

De repente veo un gran corazón rojo y oigo:

– ¡Feliz Navidad!

Y sonrío.

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