ATLANTIS no necesita ser encontrada porque no está perdida ni desaparecida.

«ATLANTIS no necesita ser encontrada porque no está perdida ni desaparecida», esta es una de las transmisiones que nos regaló la conexión con los seres de Andrómeda de este mes de febrero de 2021. En esa misma transmisión y para mi sorpresa, se me invitó a escribir sobre la conexión con Atlantis en presente. Sentí vértigo y cierta incomodidad por la propuesta y dejé pasar unos días…

Recordé que hace 8 años durante varios meses ya habíamos conectado de forma grupal con la Atlántida . La verdad es que en aquel momento la propuesta me sorprendió pues nunca me había llamado la atención  todo lo relacionado con ella, me parecía algo muy lejano y un tanto ficticio. Aún y así un grupo de personas nos embarcamos en la conexión con Atlantis y fue realmente sorprendente y revelador. Acabé sintiendo todo lo relacionado con la Atlántida muy presente en mí  y en toda la historia de la humanidad. Sin embargo el tiempo pasó y de las conexiones atlantes guardé varios escritos que se quedaron en un cajón…hasta hoy.

Releyendo los escritos de hace 8 años me sorprendo de todo lo que la conexión con Atlantis nos regaló en aquel momento y  lo poco que en mi caso tomé. Agradezco de nuevo la invitación y me abro a ver porqué tomé tan poco la primera vez. Al hacerlo me doy cuenta de que sigue habiendo en mí memorias de dolor, de que juzgué lo vivido en Atlantis por el final que tomó. Es como cuando algo acaba «mal» y no te apetece recordarlo…

Hoy decido escuchar esas memorias desde el máximo amor que soy capaz de ofrecerme y al hacerlo siento ese dolor en la tripa que aparece cuando algo no te gusta. Lo acuno. Me permito llorar y soltar.  Me regalo conectar con las ballenas, con su presencia, con su sonido y movimientos, y me dejo mecer por su vibración. Siento como las ballenas, nos ofrecen amor a raudales de forma incondicional y nos recuerdan con todo su ser la vibración de Atlantis. Conmovida por su entrega acepto conectar con Atlantis y escribir sin pensar, sin juzgarme ni juzgar…dejándome llevar por el movimiento del mar… Decido seguir el ejemplo de las ballenas, de los delfines … y en ese movimiento fluido brota el mensaje…

“Atlantis no es un lugar físico. Es un lugar de encuentro dentro de cada uno. Es el lugar donde la vibración crística resuena de dentro hacia fuera, desde lo más profundo. Es la frecuencia que unifica todo lo que se considera desde el punto de vista racional separado. Atlantes somos y no nos dividimos, sin embargo sí nos creímos más que divinos. Quisimos recrear a nuestra forma la belleza, reinterpretar la vida. Como aquel que desgarra la pieza de Vivaldi porque se siente mejor que el compositor y la devora diciéndole:

– Tú no sabes nada de nada. Yo sí se, soy mejor que tú.

De esa forma la creencia de PODER invadió el territorio destinado al Ser y la tierra se retorció. El mar estalló en un rugido y los bandos empezaron a instaurarse en la Tierra.
Y todo se basó en la ley de la creencia de  PODER.
Sin embargo Atlantis no desapareció de nuestro interior, ni por lo tanto de la Tierra. Pero tal fue la creencia de todopoderosos que nos autoimpusimos que creímos poder separarnos de Atlantis. Creímos poder decidir que algún día encontraríamos sus restos fosilizados para exponerlos en un museo y someterla para siempre. Cosificamos la vibración de la Atlántida como cosificamos a Dios, desde la creencia de poder, de reinos, de bandos, de fuertes y débiles…de bien y mal.
Mientras, Atlantis permanece intacta en nuestro interior.”

Al recibir este mensaje regreso a observar con atención mi propia historia y veo mi creencia de que puedo controlar mi vida. Al observar mis reacciones diarias me veo alejada de mí, en una lucha inconsciente de creencia de poder infructífera. Hoy decido quitarme el disfraz de todopoderosa y empezar a agradecer todo aquello que detesto de mí y de los demás. Y tomo conciencia de que si dejo de creer que tengo poder sobre algo o alguien ya no me siento separada sino infinitamente amada, acompañada e integrada.

Hoy decido soltar las ideas de que la Atlántida acabó «mal» y me abro a conectar de nuevo con ella, esta vez desde el corazón. Al hacerlo regresan a mí las palabras transmitidas por Yuri de Andrómeda en el encuentro de este mes de febrero 2021…

“Somos conectores de la vibración atlante y  es el momento de canalizarla  aquí y ahora. Es momento de recordar y de integrar las experiencias pasadas de creencia de poder sobre las cosas y las personas. Es momento de conectar con las ballenas y los delfines. Es momento de ser anclaje en la materia de la vibración atlante para todos, sin excluir a nadie. Es momento de continuar aumentando la vibración terrestre sin condiciones, trabajando en común unión para todos los seres.”

En este momento siento gratitud y recuerdo que…

Atlantis no necesita ser encontrada porque no está perdida ni desaparecida,

es aquí y ahora dentro de todos nosotros. 

 

 

 

 

 

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